Instalo un sistema que contesta, agenda y le hace seguimiento a cada persona que te escribe o te llama. De noche, domingos y feriados. Tú solo atiendes a los que ya quieren comprar.
Mateo MartinezLima, Perú
de los clientes le compra al primer negocio que le responde.
Si demoras más que eso, pierdes el 80% de las chances de esa venta.
El sistema contesta siempre: madrugada, domingos, feriados.
Por WhatsApp, Instagram, tu web o una llamada que no alcanzaste a contestar.
El asistente saluda, responde con tus precios y horarios, y averigua qué necesita.
Le ofrece los horarios que tú tienes libres y la cita entra directo a tu calendario.
Recordatorio antes de la cita. Y si no volvió a escribir, el sistema le vuelve a escribir por ti.
Seis maneras en que un negocio pierde plata sin darse cuenta. Con una sola que te pase, ya tienes una fuga.
Te escriben a las nueve de la noche y contestas al día siguiente. Para entonces ya le respondieron otros tres.
Estabas atendiendo, sonó el teléfono y quedó ahí. Ese número era un cliente listo para comprar.
Le mandaste el precio, dijo "lo pienso" y nunca más supiste de él. Nadie le volvió a escribir.
Separaste el horario, preparaste todo, y no apareció nadie. Nadie le recordó la cita.
Tienes cientos de contactos guardados desde hace años y ninguno sabe de ti. Nadie les escribe.
Inviertes en traer gente, y la gente llega a un chat que se responde cuando se puede. Es pagar por perder clientes.
Cada uno de esos es dinero que se te está yendo esta semana.
Se instalan por separado o juntos, según lo que salga en el diagnóstico. Tú no tocas nada y no contratas a nadie.
Contesta WhatsApp, Instagram y tu web al instante, 24 horas. Responde solo con la información que tú le das: tus precios, tus horarios, tus servicios. Averigua qué busca la persona y agenda la cita. Si aparece algo que no le toca, te pasa la conversación a ti.
Cierra: fugas 01 y 06
Si no alcanzaste a contestar, la persona recibe un WhatsApp al instante y la conversación sigue por ahí. Y al que pidió precio y se quedó callado, el sistema le vuelve a escribir en el momento justo.
Cierra: fugas 02 y 03
La persona elige el horario que le queda y entra directo a tu calendario. Antes de la cita recibe un recordatorio. Y después de atenderla, el sistema le pide la reseña en Google sin que muevas un dedo.
Cierra: fuga 04
Esa lista de contactos vieja que tienes botada es una mina de oro. Le escribimos con algo concreto, a la gente correcta y en el momento correcto, y vuelven a levantar la mano.
Cierra: fuga 05
Si tu web está caída, vieja o no lleva a ningún lado, te hago una nueva, rápida y conectada al sistema: cada persona que entra termina escribiéndote o agendando.
Cierra: fuga 06
Conversamos por videollamada. Te hago preguntas sobre cómo entran y cómo se atienden hoy tus clientes. Te muestro con números cuántos se te están escapando y cuánto vale eso en soles. En esta llamada no te vendo nada: ves los números y decides.
Te doy un precio cerrado. Si te cuadra, con la mitad de la instalación adelantada empiezo ese mismo día. Cero días muertos.
Cargo tus precios, tus horarios y tus respuestas. Los primeros días el asistente me propone las respuestas y yo las reviso, para que nunca le diga una tontería a un cliente tuyo. Si ya tienes a alguien que atiende, la incluyo desde el primer día: ella sabe mejor que nadie qué preguntan.
Ves por primera vez, en una sola pantalla, cuántos te escribieron, cuántos agendaron y cuántos llegaron. Nada más que aprender.
Los sistemas hay que revisarlos, corregirlos y mejorarlos cada mes. Ese soy yo. Tú sigues con lo tuyo.
Tengo 21 años y vivo en Lima. Llevo años vendiendo cara a cara: atendiendo mesas, en el negocio de mi familia, en la calle. Sé lo que duele perder un cliente por no contestar a tiempo.
Hoy me dedico a instalarle a los negocios los sistemas que hacen ese trabajo por ellos: responder, agendar y hacer seguimiento sin parar.
No vendo tecnología, arreglo negocios. Si no te genero más plata de la que me pagas, no tiene sentido que trabajemos juntos.
No soy una agencia gigante: soy yo, trabajando directo contigo. Me escribes y te contesto yo.
No. Yo instalo y mantengo todo, tú no tocas nada. Sigues usando tu WhatsApp de siempre, solo que ahora contesta rapidísimo.
Perfecto, no la reemplazo. Pero ella no trabaja domingos, ni a las 11 de la noche, ni mientras almuerza, y tus clientes escriben justo a esas horas. El sistema contesta ahí, y cuando ella llega en la mañana ya tiene la cita agendada en vez de veinte mensajes atrasados.
No. Solo responde con lo que tú me diste: tus precios, tus horarios, tus servicios. Si le preguntan algo que no sabe, te pasa la conversación a ti en vez de adivinar. Y los primeros días yo reviso cada respuesta antes de que salga.
Días, no meses. Entre 2 y 10 días según el sistema, y arranco el mismo día que decides.
Menos que un empleado a medio tiempo, y trabaja 24 horas sin vacaciones. Después del diagnóstico te doy un número cerrado, sin sorpresas después. El precio exacto depende de cuántas fugas tengas y qué tan grande sea tu negocio.
Por eso el diagnóstico es gratis: ves los números de tu propio negocio y decides. Si no te cierra, me lo dices y listo, sin compromiso.
No. Es mes a mes. Si un mes sientes que no te sirve, lo apagas. Y tus contactos y tus conversaciones son tuyos, siempre.
Si tus clientes te escriben o te llaman para comprar, sí. Inmobiliarias, clínicas, salones, talleres, tiendas, restaurantes: la fuga es la misma en todos.
No. Todo se instala por videollamada. Trabajo con negocios de Lima, Piura y cualquier ciudad del Perú.
El diagnóstico dura 20 minutos, es gratis y no te compromete a nada. Lo peor que puede pasar es que salgas sabiendo exactamente dónde estás perdiendo plata.